Astronomía en el Antiguo Egipto

Publicado el 26 de febrero de 2026, 13:16

Astronomía en el Antiguo Egipto: el cielo como reloj y guía de la civilización

La astronomía en el antiguo Egipto no era un conocimiento abstracto ni meramente contemplativo; constituía una herramienta esencial para la organización social, religiosa y económica del reino. Los egipcios observaron el cielo con notable precisión, utilizando las estrellas y los movimientos solares para regular la agricultura, establecer calendarios, orientar templos y planificar construcciones monumentales. Entre todos los cuerpos celestes, la estrella Sirius, conocida como Sopdet, tuvo un protagonismo central: su reaparición antes del amanecer coincidía con la crecida anual del Nilo, fenómeno que determinaba la fertilidad de los campos y la prosperidad agrícola. A partir de este ciclo natural, los egipcios desarrollaron un calendario solar de 365 días, dividido en 12 meses de 30 días y cinco días adicionales dedicados a festividades religiosas, demostrando un equilibrio entre observación empírica y simbolismo religioso. Sirius representaba la resurrección, la renovación y el vínculo entre los dioses y el faraón, mostrando que la astronomía egipcia integraba lo práctico y lo espiritual.

El cielo nocturno también estaba cuidadosamente estudiado mediante el sistema de los 36 decanos. Cada decano correspondía a un sector de estrellas que aparecían sucesivamente cada diez días, proporcionando un método para medir las horas de la noche. Los sacerdotes y astrónomos observaban estos decanos para regular rituales, festivales y la orientación de templos y tumbas, asegurando que la arquitectura sagrada se alineara con eventos celestes relevantes. Esta práctica evidencia que la astronomía no solo permitía anticipar ciclos naturales, sino que también consolidaba la autoridad política y religiosa, pues el conocimiento del cosmos reforzaba la posición del faraón y de la clase sacerdotal.

La aplicación práctica de la astronomía se observa también en la arquitectura monumental. Las pirámides, especialmente la Gran Pirámide de Giza, muestran orientaciones precisas hacia puntos cardinales y constelaciones circumpolares, mientras que templos solares, como el de Karnak, estaban alineados con los solsticios y equinoccios, sincronizando ceremonias religiosas con fenómenos astronómicos. Estas construcciones no solo tenían un propósito simbólico, sino que funcionaban como instrumentos científicos, reflejando la combinación de geometría, matemáticas y observación sistemática del cielo. La precisión de estas estructuras demuestra la sofisticación de la ingeniería egipcia y su capacidad para integrar ciencia, religión y arquitectura en proyectos de enorme escala.

Además, la astronomía se entrelazaba con la matemática y la geometría aplicada. Los egipcios empleaban proporciones, reglas de medida y cálculos de áreas y volúmenes para planificar edificaciones, templos y canales de riego, asegurando que sus estructuras cumplieran tanto objetivos prácticos como simbólicos. La observación del cielo era también una herramienta para la orientación geográfica y marítima, facilitando viajes por el Nilo y rutas comerciales hacia otras culturas mediterráneas. Este saber fue transmitido a Grecia y Roma, donde filósofos y astrónomos adoptaron métodos egipcios para desarrollar sus propios calendarios y teorías astronómicas, consolidando la posición de Egipto como nodo científico del Mediterráneo antiguo.

En síntesis, la astronomía egipcia constituye un ejemplo excepcional de cómo la observación del cielo podía guiar la vida cotidiana, la agricultura, la política y la religión. A través de Sirius, los decanos y la orientación de monumentos, los egipcios crearon un sistema en el que ciencia, simbolismo y administración convivían de manera armónica, estableciendo un modelo de conocimiento que influiría durante siglos en la región mediterránea. La astronomía en Egipto no era solo un estudio del firmamento, sino una herramienta integral para entender y organizar el mundo, uniendo lo humano con lo divino y el tiempo con el espacio.

Si deseas profundizar en el tema recomiendo el libro publicado por la Editorial Springer "La astronomía del Egipto antiguo: una perspectiva cultural" del investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) Juan Antonio Belmonte y el egiptólogo de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) José Lull. La obra analiza y sintetiza el conjunto de investigaciones de los últimos dos siglos en torno a la cosmogonía y la cosmovisión del Egipto antiguo junto a investigaciones de rabiosa actualidad. Esta magna obra está escrita por dos reconocidos especialistas: un astrónomo formado en egiptología, Juan Antonio Belmonte, profesor de investigación del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), y un egiptólogo formado en astronomía, José Lull, profesor de egiptología de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) adscrito al Instituto de Estudios del Próximo Oriente Antiguo (IEPOA).

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