El solsticio de invierno en el mundo antiguo
En Sumeria, el solsticio de invierno no se celebraba como un único evento, sino que se enmarcaba en el ciclo de sus dos estaciones principales (Verano e Invierno), con festividades centradas en los mitos de los dioses Dumuzi (dios de la fertilidad) e Inanna (diosa del amor y la guerra), marcando la muerte y renacimiento simbólico del dios, esencial para la fertilidad agrícola y la renovación de la tierra tras la oscuridad invernal, a través de ritos de matrimonio y celebración de su ciclo vital, conectando con la promesa de luz y vida futura. Para los acadios, una antigua civilización mesopotámica, el solsticio de invierno era un evento crucial, celebrado como el renacimiento del dios sol Shamash y el inicio de un nuevo ciclo, con festividades y ritos para atraer la fertilidad y la luz, similar a otras culturas antiguas que veían en este día el fin de la oscuridad y el retorno de la vida a la naturaleza. El solsticio de invierno persa se celebra en la Noche de Yalda (o Shab-e Yaldā / Shab-e Chelleh), la noche más larga del año (alrededor del 20/21 de diciembre) que marca el triunfo del sol sobre la oscuridad, simbolizando el nacimiento del dios Mitra.
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